sábado, 26 de diciembre de 2015

Una Mascarada en Juárez ( The Vampire Masquerade ball: Malkavian Clan)

Amanece el 28 de noviembre. Pese que es temprano se siente un frío que presagia empeorar.

No importa. Como tampoco importa que la carretera entre Chihuahua y Juárez esté cerrada porque el frío ya la esta haciendo peligrosa. Y no importa porque aunque la Príncipe de Chihuahua puede eximirse del evento a razón de su cargo, no solo la cortesía sino la amistad la obliga a evitar un desaire para con la Príncipe de Juarez.


La sola invitación y los boletos bastaron para que los participantes supieran  a que atenerse.

Porque tales invitaciones no se desprecian sin consecuencias, ya que entre los que gustan de la buena compañía, lo único peor que asistir hacia una trampa, es no estar presente para cuando las lenguas hábiles si bien viperinas charlen mientras esperan la estocada trapera.

La Primogenitura se reunió, invitando además a la Príncipe Elizabeth y su consorte Alexander ambos de apellido Lambert y oriundos de Chihuahua.

Porque inspirada por el baile de Mascarada que hubo en La Quinta Gameros en Chihuahua, Chihuahua, Ofelia Polanco, Príncipe de Juárez organizó el Vampire Masquerade ball: Malkavian Clan, mismo que fue posible gracias al grupo Kuro Jigen el cual busco no imitar el evento de la capital del Estado, sino darle continuidad, reuniendo a Príncipes con la Primogenitura para discutir los muchos cursos de acción que implican promover la cultura del rol, mientras disfrutaban de jugarlo.

La Mascarada en cuestión fue una continuación directa de los eventos de la Mascarada de la Quinta Gameros, de tal suerte que Imelda Fernández no pensó dos veces en pedir el apoyo y asistencia de Boris Tabura e Ivan Trejo, los dos gestores del evento detonador que busca convertirse en una tradición anual.

Los organizadores de la Mascarada se nutrieron de la experiencia de los pioneros.

La Príncipe de Chihuahua y su consorte.


Los elegantes Toreador que suceden también ser las mentes prácticas y creativas detrás de la primera Mascarada.

Sin embargo, pese que seguía la misma línea, buscó tener su propia identidad y para ello sacó de si letargo a Eidan Rodriguez, narrador reconocido con amplia experiencia en la organización de LARP's, para que junto con el grupo Kuro Jigen hicieran posible este nuevo evento muestra de Vampiro La Mascarada, al tenor de la gala de manteles largos que tuvo como sede Prestigioso Salón de la Fama de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

Las presentaciones permitieron a los asistentes soltarse.

El lugar era hermoso y logró una excelente ambientación. Pese la nula necesidad de otro alimento que la sangre entre vampiros, los doscientos cincuenta asistentes agradecieron los refrigerios ofrecidos por la organización.

<FOTO DEL LUGAR POR AFUERA>

La gente buscó proyectar a sus personajes haciendo buen uso de sus prendas.

Las reglas se trataron de mantener al mínimo para darle mayor fuerza al concepto de Eliseo en el que la nueva nobleza se presentaba mientras buscaba recibir el favor de la anfitriona que en seña de buena voluntad, se decidió a conceder todo cuanto cortésmente se le pidiera. Esto generó un buen ánimo entre los participantes que buscaron la oportunidad para conocerse mientras aprendían sobre el rol en vivo de la mejor forma posible, viviéndolo al ritmo del baile y la etiqueta.

Las traiciones tendrían que esperar al baile.

Pero no todo fue cortesía y baile, pues a medida que la fiesta que comenzó a las seis se aclimataba, el senescal Brujah (Eidan) pese cumplir como maestro de ceremonia para el baile, fue acusado públicamente de servir al Sabbat, lo que desató una inquisición y juicio en el que la gente se sumó gustosa por parecerle un excelente toque teátrico sin saber que ese inmersión no es otra cosa que el rol en su forma más pura.

Los detalles reflejaron mucho de lo que los personajes tenían que decir.

Al final, los músicos pararon y el traidor escapó en vano, pues la Príncipe en su alto carácter declaró la mas poderosa de sus armas, caza de sangre, aún pendiente de resolverse, pero que significó pasada más allá de la media noche, el fin de la celebración.


Todos pusieron de su parte para hacer ambiente y lograr un evento memorable.

Al final, todos los sacrificios de la organización valieron la pena por regalarle a los asistentes, un respiro inmortal en medio del cinísmo diario.

A ese respecto, Imelda Fernández organizadora del evento y Príncipe Malkivian de la Ciudad quiere agradecer públicamente a los otros talentos que hicieron posible el evento, invitando de antemano estar pendientes tanto de la caza de sangre pendiente como del evento que continuará en Chihuahua:

Eidan Rodríguez - Daniel Santos aka Gabriel San Martín (Senescal, Clan Brujah)
Tabura Boris - Elizabeth Lambert (Príncipe de Chihuahua - Ventrue)
Karim Sidas - Alexander Lambert (Príncipe de Chihuahua - Ventrue)
Luis Ángel Castañeda - Antonio Fuentes (Primogen Brujah)
Said Díaz - Ruy Díaz (Primogen Toreador)
Miguel Ángel Borrell - Ángel Echegaray (Primogen Ventrue)
Erick Garay - Rekic Yagar (Primogen Gangrel)
Patricia Sáenz - Bellalice  (Primogen Nosferatu)
Iván Trejo – (Primogen Toreador Chihuahua )
Erasmo Valles - Ramiro Montemayor (Brujah Acusador)
José Badia - Balthazar Morningstar (Primogen Malkavian)

Imelda, felicidades, Juárez gracias por impulsar el rol.

Es un gusto ver como cada vez más y más personas buscan activamente llevar el rol hacia nuevos públicos valiéndose de métodos por mucho más ambiciosos de los acostumbrados, y que Chihuahua, (el estado en cuya capital habita un dragón dormido de nombre Nibel Aurix) nuevamente nos demuestra lo que el entusiasmo y organización puede lograr.



jueves, 17 de diciembre de 2015

Conocí un Master (3): Vampiro La Mascarada.

Conocí un Master (3): Vampiro La Mascarada.



Mi mesa ya tenía tiempo operando juntos. Funcionábamos bien, especialmente considerando que éramos casi todos nuevos y aunque el narrador no revelaba sus experiencia real, esta se notaba. Pero tras una campaña particularmente épica, otro de nosotros, de alguna manera el menos esperado, decidió narrar Vampiro La Mascarada.

Para entender lo que estaba por suceder, necesitan saber que el Master que nos hizo roleros era un Dungeonero mientras que el nuevo narrador, era evidentemente un jugador veterano muy bueno, pero raramente interesado en el roleo. Y en ese momento nadie notó que quería lograr el renombre de enfrentar al otro Master, así que sin saberlo, las cosas no perfilaban bien.

Comenzamos en el Mundo de las tinieblas con lo básico; desorientados y perseguidos. No esperábamos historia y en cierta manera no la hubo, porque básicamente era una especie de D&D, somos neonatos y hay una misión. Sin embargo, cuando un nosferatu a cargo de la intel del Principe de la ciudad nos llamó para darnos la misión... nos quedamos con la boca abierta. El narrador de vampiro comenzó a hablar solo. Se interrumpía y ordenaba en primera persona mientras solo el escuchaba lo que a si mismo se decía,  pensarán que la actuación es normal en el rol, pero no lo era en aquellos años, no lo fue por mucho tiempo en Dungeons, así que ver al ranger de nuestra partida cuya contestación era por lo general algún monosilabo, convertirse en un nosferatu organizando una especie de salón central de información nos movió el terreno. Y apenas comenzaba.

Un toreador Principe de la Camarilla y un loco (no un payaso con el pretexto de ser Malkivian) no fueron preparación para las manadas del Sabbat cuya locura se sentía completa, cuya agresión era palpable, realmente se había apegado a lo que el sistema narrativo ofrecía, así que el único defecto que reclamarle, era su obsesión por impresionar al que recién había sido nuestro Dungeonmaster, porque con él habíamos vivido una historia como ninguna, en la que Reyes y Demonios con mentalidades y  voces tan diferentes que no parecían de la misma persona aunque lo fueran nos cautivaron, así que el narrador tenía que hacer valer los 13 clanes, la yihad camarilla-sabbat y se notó que desde el principio le gustó el concepto de la caza de sangre/salvaje.

Luego comenzó la guerra. Con ese "estilo" de juego cautivante y ad hoc al mundo de las tinieblas, nuestro narrador en turno nos presionaba con los monstruos espantosos que proveía el sabbat, lo que no anticipó es que nuestro antiguo Master, versado en el rol, aprendió el estilo y con él le dio vida a tzcimisces y ghouls, arrancando del narrador lo que había mostrado como su sello personal. Llevando la lucha al siguiente nivel. Uno muy increíble por cierto.


Visto que su duelo no podía resolver su conflicto por su conocimiento del rol, lo llevaron al terreno del combate. A partir de ese momento el narrador se dedicó a tratar de matar al Master y aquel, versado en sistemas y roleo le dio tal oposición que los únicos afectados fuimos el resto. Bueno, afectados entre comillas porque si bien a nadie le gusta que le lancen una manada de Garous solo para matar al único jugador que la sobreviviría y pese sus mejores esfuerzos el resto de la partida no lo logrará; honor a quien honor merece, porque verlos trenzados en ese combate a veces de sistema a veces de interpretación, elevó el nivel de la mesa enormemente. Así de simple; el riesgo desmedido y casi arbitrario valía por ser participe en esa guerra.

Al final, aprendimos como un jugador puede masterear sin ser narrador y como un narrador puede mejorarse al servicio de su mesa. Lecciones que para la siguiente crónica nos valieron jamás volver a sentirnos novatos, porque con lo visto y aprendido, ni Dungeons, ni Vampiro volverían a ser iguales.

[Como siempre si usted conoce al Master(s) descrito(s), etiquételos para que reciba el honor que merece quien sirve a su mesa]

jueves, 10 de diciembre de 2015

Conocí a un Master 2: Vampiro La Mascarada.

Conocí a un Master (2):



Llevaba algún tiempo dirigiendo D&D y tras terminar la crónica quería un receso antes de embarcarnos en otra épica, entonces uno de mis jugadores, dijo que si queríamos él podía dirigir Vampiro: La Mascarada. Yo ya había jugado un par de veces y todas fueron experiencias cansinas, sobre actuadas y carentes de sentido, pero requiriendo descanso acepté.

No se tomó la molestia de explicar de dónde venía el vampiro o cuales eran sus orígenes, simplemente nos guió para armar las hojas de personaje sin clanes o disciplinas, solo pidió que escogiéramos una actividad y un lugar de residencia en la ciudad que vivíamos, luego dijo a cada uno: despiertas, ¿qué haces?

Uno a uno comenzó el despertar del recién abrazo, todos estábamos "medio amnésicos" y completamente sacados de onda. Las cosas no nos salían bien, no entendíamos aún el sistema y obviábamos la lógica básica de la supervivencia vampírica, pero no se tentó el corazón para matar al primero de nosotros a manos de un cazador. Fue muy curioso, pues siendo dungeoneros la muerte de un personaje era un trauma colectivo, y aquí no, la muerte de uno de nosotros no afectó al resto... sencillamente porque no había un nosotros.

Aislados unos de otros el Master comenzó a acabarnos uno a uno. No tenía trama, ni objetivo, solo se valía de las consecuencias de

nuestras acciones para acabarnos. En su mundo, a cada paso había un garou, un cazador o alguna hada lista para destrozar a un vampiro que no se pudiera defender.

No se confundan. En ese momento el Master en cuestión no usaba más que el libro básico, sabía de los otros habitantes del mundo de las tinieblas, pero sus pesados trasfondos eran irrelevantes porque en su mundo eran amenazas omnipresentes. Pronto había devastado la mesa y los pocos supervivientes estaban en bandos contrarios. Así terminó la primera sesión.

Para la siguiente, nuevos personajes se armaron y la matanza comenzó nuevamente. Comenzamos a rivalizar unos con otros por los pocos respiros que la crónica concedía, peor aún, por cada peligro que evitábamos al haberlo visto destrozar a otro de la mesa, agregaba uno nuevo gracias al nuevo jugador que se sumaba a las filas del sacrificio.

Pensarán que era de esos narradores que solo buscan matar a sus jugadores. No, no era el caso. De hecho ni siquiera era arbitrario, era implacable con la crueldad de no dejar pasar por alto nada, pero siempre se apagaba a los juicios previamente hechos. Jugamos por semanas sin un atisbo de trama, solo sobreviviendo peligros hasta que encontramos la manera de cooperar entre nosotros sin permitirle que nos volviera a poner en contra, pero las amenazas continuaban, una detrás de otra, tan pronto resolvíamos algo, alguna cosa que habíamos dejado inconclusa nos alcanzaba. Los enemigos eran implacables, los aliados traicioneros. En esas crónicas no había enemigo pequeño, aprendimos a respetar y temer, pero también a perseverar pese los obstáculos. 

Fue una experiencia como ninguna. No había tiempos muertos, no había descanso, cada sesión la presión continuaba aumentando. Algunos personajes solo eran creados para morir en la misma, y así ante tan desesperante escenario el terrible mundo de la oscuridad, cobró vida frente a nosotros. Así como fue pensado; todo era más oscuro, todo era más angustioso, todo era más letal. Sin importar que intentáramos eran los pequeños detalles los que nos salían más caros... y entonces empezamos a jugar de manera acorde, cada error era ominoso, cada palabra una medida de nuestro ingenio, las pequeñas victorias sublimes y la experiencia de jugar Vampiro: La Mascarada, inefable.

Ozumanjon hermanos.

[Como siempre, si conocen al Master descrito etiquétenlo para que reciba los honores que merece, y no olviden mandarnos por inbox sus propios relatos para elevar a los Master que nos hicieron una crónica a la vez].




Conocí a un Master: Señor de los anillos.

Conocí a un Master:



Me invitó a jugar un "one shot". No soy fan de ese tipo de crónicas porque prefiero el desarrollo de una trama complicada, así que pregunté que jugarían por pura cortesía. 

"Lo que te diga no será lo que esperas" contestó no con ánimo derrotista sino con una sonrisa de planeada soberbia.

Ese día llegué, eramos 5 y aunque los participantes parecían conocerse claramente no eran asiduos, todos estaban en las mismas. ¿Qué se jugará?

Llegado el momento sacó el libro de El Señor de los Anillos el juego de rol (CODA) y como ya lo conocía y sabía de antemano que no era mucho sistema, supuse que la historia tendría que dar de sí. 

Establece un ambiente tipo Comarca, muy sencillo pero con bastante movimiento pues la protagoniza una compañia "El 10-Patria" Nos recuerda que es mandatorio ser bueno, que tenemos que tener trasfondo en común, que ignoremos lo que sabemos de la Tierra Media. Suena justo, el ataque cardiaco vino cuando aclaró que todos debemos ser hobbits.

Las caras de todos hablaron. De por si a nadie le gustan los límites, menos aún cuando son tan agresivos. De todas maneras, buscando lucir nuestra capacidad de producir personajes originales produjimos una compañía divertida.

Sorpresa, el "Diez patria" es una compañía, pero no militar sino teatral.

Comienza rápido con la toma de la Comarca y un cardiaco escape desarmado usando la astucia. Cuando empezamos a preguntar sobre su entorno luce un trasfondo político, económico y social muy bien diseñado, hobbitesco pero digno de explotarse. Así que aunque el ánimo debería estar bajo, las expectativas lo suben.

En medio de la noche aparece un hombre verde atacando, no le damos tiempo de usar su garrote oriental. Juntos le vencemos mientras los demás orcos llegan. Un huargo de extraños gruñidos completamente acorazado nos da cacería, esquivamos sus lanza espinas y los fuegos que lanzan. Enfrentamos un ave infernal, lo de siempre.

Todos traemos espadas de utilería, excepto el que se atrevió a buscar la única estatua de Yondala que esta armada con una espada de verdad (sí Yondala, la cosa comienza a ponerse abstracta), luego hay otro par de menciones que maravillan a los demás y la cosa se sigue prendiendo. Todos estamos animados, no podemos pelear así que tenemos que prender la cesera para prosperar.

No nos deja respirar, pero el ánimo no es matarnos. Tenemos varios altercados, nos metemos donde no, hacemos lo que no, por tanto sin aviso emboscamos a una patrulla de orcos con todo y la falta de armamento. Gran pelea. El último cae con un critico no requerido pero nunca despreciado y entonces cae perdiendo un pedazo de cabeza que resulta ser un casco mientras una voz sale de su pecho:

Lo revisamos mientras atendemos a nuestros heridos y cortamos de tajo la celebración:

No es un orco. Es un hombre vestido de camuflaje verde . No traen lanzan espinas, tienen rifles automáticos sixers, no es un huargo, es un warthog, y la voz transmite la perdida de la patrulla, por lo que una tirada de lenguaje despues el acorazado Lubecsen en órbita desplegará otras para buscarles.

He estado en muchas crónicas. Me he sorprendido. Pero honor a quien honor merece.

Sobra decir. Se quien fue el master, pero se dice el pecador no el pecador, y si alguno de los parroquianos lo conoce que lo etiquete, y si quiere denunciar a otro, aquí pegamos el cartel.

Donde quiera que este, Ozumanjon señor.

[Si conoces a este Master exponlo para que reciba su justo reconocimiento y no olvides enviar tus anécdotas para conocer otros Masters dignos de admiración pública]