martes, 26 de mayo de 2015

Cat de John Wick



Cat by John Wick.

A veces el peor enemigo del entusiasta es la costumbre. Pasamos tanto tiempo admirando la grandeza de los minuciosos sistemas y de los elaborados settings que olvidamos que en su esencia el rol es la simpleza de explorar cualquier tema, que fue precisamente lo que John Wick hizo al hacer "a little game about little heroes" (un pequeño juego sobre pequeños héroes).

Lo primero que hay que decir es lo obvio: Cat es un juego de rol publicado en 2006 por la Wicked Dead Brewing Company, que no es otra cosa que la forma elegante de decir, que no tuvo respaldo de ninguna de las grandes compañías y que en esencia fue un proyecto personal, lo que lejos de demeritar su trabajo resume perfectamente lo que Cat es; un juego en el que John se propuso divertirse divirtiendonos.

El libro es pequeño con apenas 42 hojas de texto y con muchas pequeñas ilustraciones sobre gatos. Lo primero para notarse, es que Cat es un desvarío que pretende sumergirnos al enigmático mundo de los gatos en los que no solo no son simples mascotas o animales de compañía, sino son los grandes ganadores del Contest, según el cual, cada mil años se compite para ver que raza es la mejor, y el ganador además de tener el poder de vivir muchas vidas en una, tiene la responsabilidad de cuidar al que quedó en último lugar, que sucede ser siempre el mismo; el hombre.

Y es que en Cat interpretas a un gato que vivirá extrañas aventuras basadas en una simple premisa; "los gatos ven lo que los demás -especialmente nosotros- no", lo que abre las puertas para un universo escondido dentro del nuestro, en el que los esponjados amigos son seres especiales que ayudan a los hombres en su lucha contra los boggins, esos seres oscuros y nauseabundos a los ojos del gato pero que para nosotros son simplemente nuestros pesares, llegando a explicar que cuando nos sentimos mal, sin importar cuantas píldoras nos recete el medico, no mejoraremos hasta que nos deshagamos de ese boggin que tenemos pegado (apatía, envidia, pereza, miedo) y que al no percibirlo, somos incapaces de enfrentarlo a menos que tengamos la ayuda de un minino. El cual primero tendrá que sortear todo tipo de problemas o aventuras mundanas antes de poder asistir a sus humanos, al fin, en el Wake (el mundo irreal que nosotros tomamos como real) ellos son unos pequeñitos amigos.

Así que para tal empresa, Cat nos presenta el Advantage System, el cual primero nos indica que reconozcamos los RASGOS distintivos de un gato 

Face (cara) que básicamente incluye todos los órganos sensoriales.
Coat (piel) que es una suerte de armadura tanto para el aguante como para la carisma.
Fangs (colmillos) para combatir o morder.
Legs (piernas) para ñas destrezas de correr o saltar.
Claws (garras) para luchar o escalar
Tail (cola) con la cual canalizan su magia.

Inmediatamente debemos elegir, cual es la BEST (la mejor) característica de nuestro gato, luego otras tres STRONG (fuerte) y el resto serán solo GOOD (buena), este sistema de clasificación implica que la mejor nos otorgará 5 dados para nuestras acciones, las fuertes cuatro y el resto solo tres, que es más que suficiente, pues los riesgos (dificultades) de cada acción se miden en tres, fácil (un éxito), moderado (dos éxitos) y difícil (tres éxitos), los cuales se obtienen lanzando dados de 6 según el RASGO apropiado y que se contabilizan contando el número de dados pares que salgan en la tirada, de tal suerte, que el sistema considera que los protagonistas son competentes pues su peor valor contra la mayor dificultad es de 50%, mientras que el mejor contra la mayor, tiene dos dados extras al mismo ritmo, y a los cuales se agregan la reputación y el estilo.

Es curioso el acercamiento del autor respecto del desarrollo del juego, no solo sugiere que nos alejemos de las nociones conocidas de los otros juegos, sino que probemos un acercamiento en el que los propios jugadores sean quienes describan y llenen las escenas para que así puedan explotar la opción de las ventajas, según las cuales, un gato con una reputación de hacer grandes saltos, viéndose en la necesidad de saltar puede agregar los dados de su reputación para aumentar sus posibilidades, mientras que los éxitos extras en una tirada generan estilo, el cual hace al tiempo de crítico (agregando éxitos automáticos cuando así lo desees) o puede ser usado para crear ventajas de facto tomando por un momento el control de una escena.

Es importante mencionar, que si bien no es la primera vez que un juego otorga a los jugadores lo que se considera una habilidad quintasencial del Master, por su propio sabor, en Gato tiene sentido que estos diminutos seres mágicos en un mundo mundano puedan reeditar el universo como parte de su poder.

Y en el área del poder, hay que destacar la magia gatuna, que no se basa en fireballs ni complicadísimas rutas entre esferas para abusar del poder, sino de aquellas extrañas peculiaridades de los gatos que inentendidas por nosotros no son otra cosa que su forma de hacer magia. Cat tiene una breve lista de poderes (TRICKS) que se usan a través de la cola y que cubren darle ordenes a los humanos con solo darles tres veces la vuelta, como la de confundir perros al saltarles por encima. En verdad, este es uno de los puntos fuertes de un sistema que no se toma enserio, pero que refleja fielmente el alienigeno comportamiento de los felinos.

Brujas, gente mala, boggins, perros y ratas ¿Sabias que los gatos tienen tres nombres? Uno para los humanos, uno entre ellos y uno secreto que de perderlo tienen que viajar a un pozo escondido para obtener otro. Estos y otros elementos demuestran que  Cat realmente tiene un sabor propio para correr un tipo muy extraño de aventuras, el cual se amplia a nuevos horizontes con la introducción del Dream (Sueño), en el que los gatos es donde operan sus mejores trucos, incluyendo el hecho de poder hablar con humanos faltos de atención y es en este punto que me gustaría hacer un importante hincapié; pues aunque Cat sea un libro pequeño con un sistema simple, en realidad no es un juego sencillo, pues serán pocos los que puedan crear historias convincentes protagonizadas por misifuses o que por su propio sabor, los narradores puedan darle un verdadero sentido dramático a lo que se podría confundir con alguna especie de sinsentido.

Por tanto, creo que es justo decir que Cat nos da un sistema capaz de funcionar dentro de su propia lógica, sencillo pero con oportunidad de expanderse según la habilidad de la tropa que lo juegue. El setting es muy original, evocando la capacidad de maravillarse de lo común al mismo tiempo que promoviendo el asombro muy al estilo de Changelling the Dreaming.

Hay poco que decir sobre la presentación: es un libro visualmente atractivo, con imágenes varias y una maquetación adecuada. El uso de un peculiar tipo de letra parece que dificultará la lectura, pero en realidad no es el caso, a lo sumo termina de adornar lo que es un hilarante intercambio entre John y su gato Roland quien no lo detuvo la muerte para seguir asistiendo a su amigo.

En conclusión, Cat es un obra de amor que se siente como terapia de un autor prolífico pero esencialmente común, sin embargo hay que aplaudir el esfuerzo, pues ojalá toda la terapia rindiera frutos tan originales.

Meow.

—El Predicador


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