Conocí a un Master 2: Vampiro La Mascarada.

Conocí a un Master (2):



Llevaba algún tiempo dirigiendo D&D y tras terminar la crónica quería un receso antes de embarcarnos en otra épica, entonces uno de mis jugadores, dijo que si queríamos él podía dirigir Vampiro: La Mascarada. Yo ya había jugado un par de veces y todas fueron experiencias cansinas, sobre actuadas y carentes de sentido, pero requiriendo descanso acepté.

No se tomó la molestia de explicar de dónde venía el vampiro o cuales eran sus orígenes, simplemente nos guió para armar las hojas de personaje sin clanes o disciplinas, solo pidió que escogiéramos una actividad y un lugar de residencia en la ciudad que vivíamos, luego dijo a cada uno: despiertas, ¿qué haces?

Uno a uno comenzó el despertar del recién abrazo, todos estábamos "medio amnésicos" y completamente sacados de onda. Las cosas no nos salían bien, no entendíamos aún el sistema y obviábamos la lógica básica de la supervivencia vampírica, pero no se tentó el corazón para matar al primero de nosotros a manos de un cazador. Fue muy curioso, pues siendo dungeoneros la muerte de un personaje era un trauma colectivo, y aquí no, la muerte de uno de nosotros no afectó al resto... sencillamente porque no había un nosotros.

Aislados unos de otros el Master comenzó a acabarnos uno a uno. No tenía trama, ni objetivo, solo se valía de las consecuencias de

nuestras acciones para acabarnos. En su mundo, a cada paso había un garou, un cazador o alguna hada lista para destrozar a un vampiro que no se pudiera defender.

No se confundan. En ese momento el Master en cuestión no usaba más que el libro básico, sabía de los otros habitantes del mundo de las tinieblas, pero sus pesados trasfondos eran irrelevantes porque en su mundo eran amenazas omnipresentes. Pronto había devastado la mesa y los pocos supervivientes estaban en bandos contrarios. Así terminó la primera sesión.

Para la siguiente, nuevos personajes se armaron y la matanza comenzó nuevamente. Comenzamos a rivalizar unos con otros por los pocos respiros que la crónica concedía, peor aún, por cada peligro que evitábamos al haberlo visto destrozar a otro de la mesa, agregaba uno nuevo gracias al nuevo jugador que se sumaba a las filas del sacrificio.

Pensarán que era de esos narradores que solo buscan matar a sus jugadores. No, no era el caso. De hecho ni siquiera era arbitrario, era implacable con la crueldad de no dejar pasar por alto nada, pero siempre se apagaba a los juicios previamente hechos. Jugamos por semanas sin un atisbo de trama, solo sobreviviendo peligros hasta que encontramos la manera de cooperar entre nosotros sin permitirle que nos volviera a poner en contra, pero las amenazas continuaban, una detrás de otra, tan pronto resolvíamos algo, alguna cosa que habíamos dejado inconclusa nos alcanzaba. Los enemigos eran implacables, los aliados traicioneros. En esas crónicas no había enemigo pequeño, aprendimos a respetar y temer, pero también a perseverar pese los obstáculos. 

Fue una experiencia como ninguna. No había tiempos muertos, no había descanso, cada sesión la presión continuaba aumentando. Algunos personajes solo eran creados para morir en la misma, y así ante tan desesperante escenario el terrible mundo de la oscuridad, cobró vida frente a nosotros. Así como fue pensado; todo era más oscuro, todo era más angustioso, todo era más letal. Sin importar que intentáramos eran los pequeños detalles los que nos salían más caros... y entonces empezamos a jugar de manera acorde, cada error era ominoso, cada palabra una medida de nuestro ingenio, las pequeñas victorias sublimes y la experiencia de jugar Vampiro: La Mascarada, inefable.

Ozumanjon hermanos.

[Como siempre, si conocen al Master descrito etiquétenlo para que reciba los honores que merece, y no olviden mandarnos por inbox sus propios relatos para elevar a los Master que nos hicieron una crónica a la vez].




Comentarios

  1. Te agradezco esta entrada. Soy un máster que "cuida" de sus personajes y en el fondo deseaba un empujón que me motivase de nuevo a dirigir. Hacer de "tripas roleras" corazón y atreverme a reventar (con sentido) a algún personaje que haga méritos en un mundo difícil y oscuro.

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    1. Narrador es quien narra. El Master es un narrador, un juez, un guía, un director. Si el Monasterio del Rol tiene un objetivo, es que la palabra Master se convierta en sinónimo de servidor, gracias por atender el llemado:
      https://youtu.be/nbLBmpPTdTM

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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