jueves, 10 de diciembre de 2015

Conocí a un Master: Señor de los anillos.

Conocí a un Master:



Me invitó a jugar un "one shot". No soy fan de ese tipo de crónicas porque prefiero el desarrollo de una trama complicada, así que pregunté que jugarían por pura cortesía. 

"Lo que te diga no será lo que esperas" contestó no con ánimo derrotista sino con una sonrisa de planeada soberbia.

Ese día llegué, eramos 5 y aunque los participantes parecían conocerse claramente no eran asiduos, todos estaban en las mismas. ¿Qué se jugará?

Llegado el momento sacó el libro de El Señor de los Anillos el juego de rol (CODA) y como ya lo conocía y sabía de antemano que no era mucho sistema, supuse que la historia tendría que dar de sí. 

Establece un ambiente tipo Comarca, muy sencillo pero con bastante movimiento pues la protagoniza una compañia "El 10-Patria" Nos recuerda que es mandatorio ser bueno, que tenemos que tener trasfondo en común, que ignoremos lo que sabemos de la Tierra Media. Suena justo, el ataque cardiaco vino cuando aclaró que todos debemos ser hobbits.

Las caras de todos hablaron. De por si a nadie le gustan los límites, menos aún cuando son tan agresivos. De todas maneras, buscando lucir nuestra capacidad de producir personajes originales produjimos una compañía divertida.

Sorpresa, el "Diez patria" es una compañía, pero no militar sino teatral.

Comienza rápido con la toma de la Comarca y un cardiaco escape desarmado usando la astucia. Cuando empezamos a preguntar sobre su entorno luce un trasfondo político, económico y social muy bien diseñado, hobbitesco pero digno de explotarse. Así que aunque el ánimo debería estar bajo, las expectativas lo suben.

En medio de la noche aparece un hombre verde atacando, no le damos tiempo de usar su garrote oriental. Juntos le vencemos mientras los demás orcos llegan. Un huargo de extraños gruñidos completamente acorazado nos da cacería, esquivamos sus lanza espinas y los fuegos que lanzan. Enfrentamos un ave infernal, lo de siempre.

Todos traemos espadas de utilería, excepto el que se atrevió a buscar la única estatua de Yondala que esta armada con una espada de verdad (sí Yondala, la cosa comienza a ponerse abstracta), luego hay otro par de menciones que maravillan a los demás y la cosa se sigue prendiendo. Todos estamos animados, no podemos pelear así que tenemos que prender la cesera para prosperar.

No nos deja respirar, pero el ánimo no es matarnos. Tenemos varios altercados, nos metemos donde no, hacemos lo que no, por tanto sin aviso emboscamos a una patrulla de orcos con todo y la falta de armamento. Gran pelea. El último cae con un critico no requerido pero nunca despreciado y entonces cae perdiendo un pedazo de cabeza que resulta ser un casco mientras una voz sale de su pecho:

Lo revisamos mientras atendemos a nuestros heridos y cortamos de tajo la celebración:

No es un orco. Es un hombre vestido de camuflaje verde . No traen lanzan espinas, tienen rifles automáticos sixers, no es un huargo, es un warthog, y la voz transmite la perdida de la patrulla, por lo que una tirada de lenguaje despues el acorazado Lubecsen en órbita desplegará otras para buscarles.

He estado en muchas crónicas. Me he sorprendido. Pero honor a quien honor merece.

Sobra decir. Se quien fue el master, pero se dice el pecador no el pecador, y si alguno de los parroquianos lo conoce que lo etiquete, y si quiere denunciar a otro, aquí pegamos el cartel.

Donde quiera que este, Ozumanjon señor.

[Si conoces a este Master exponlo para que reciba su justo reconocimiento y no olvides enviar tus anécdotas para conocer otros Masters dignos de admiración pública]




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