lunes, 23 de mayo de 2016

Tercera ronda de mesas itinerantes; 23 Abril. Museo Tridimensional

El Muse Tridimensional fue el anfitrión del tercer día de Juegos sobre la mesa: Arte que crea leyendas, con el que el colectivo cultural Nuestras Raíces Nuestro Cielo llevó los juegos de rol al Día Mundial del Arte. 



Esta vez se le dio el microfono a los roleros durante la apertura. Y entre múltiples artistas, dejaron saber porque el rol es un arte que trasciende la experiencia estética.


Sin embargo, además de abrir el espacio, también abrió el micrófono a Guadalupe Pérez Berumen Coodinadora General de NRNC, que además de hacer la invitación a jugar, defendió que el juego de rol es arte porque más allá de la experiencia estética, mecánica y dinámica que provee, se considera un arte participativo en el que quienes lo consumen son los mismos que lo crean, y el narrador de rol, diferente del narrador común, es meramente una guía de la experiencia.



El grupo invitado fue el Monasterio del Rol, y este trajo a los que consideró más capaces para hacer experiencias a la medida en poco tiempo.


Llegada la hora, el Museo Tridimensional ubicado en parque Tezozomoc en Azcapotzalco, hizo un llamamiento general a las familias que se encontraban en el parque por lo que el número de participantes fue mayor al esperado, afortunadamente, para este día de celebración habían involucrado al Monasterio del Rol, y este, fiel a su plan de generar comunidad rolera creando cultura del rol, llamó a lo mejor a su disposición: Dimensional, Líder Gordo,  Nube Blanca Kowalsky y El Máster atendieron el llamado.



"Creando cultura del rol, generando comunidad rolera; con lo que tenemos, por lo que queremos y con la mente en alto." lema del Monasterio de Rol.


Esta vez el reto no solo era el tiempo reducido para una sesión de rol, sino lo variopinto que resultó el público, pues llegaban como familia, y querían participar en las mesas como familia, lo que no solo ampliaba enormemente el rango de edad y gusto, sino el acervo cultural de primera mano sobre el que se construye el rol.


Una familia, la más joven de 7 años, la más grande 85 años, todos compartiendo la misma experiencia sacada de los gustos de todos: desde el Rey León hasta Tizoc, pasando por la Historia Sin Fin.


De esta forma sucedió lo que siempre sucede cuando los juegos de rol conocen al público no idóneo: se adaptan. Así, sin más consideraciones, pues el rol es lo que los participantes ponen sobre la mesa, sea Vampiro Edad Oscura, la Llamada de Cthulhu, o Aberrant, fluyen de la misma manera que un ejercicio enteramente basado en los gustos personales de los participantes y corrido a través de una mecánica básica pero modular.



Los participantes no podían creer que pudiera existir una experiencia así, sin pantallas, computadoras o sin nada excepto la imaginación.


El buen ánimo permeaba el ambiente. Los narradores sumamente experimentados moldearon la experiencia para hacerla más personal, y así, los participantes que jamás habían experiementado el juego de rol pudieron sentir de primera mano lo que era sentir una crónica hecha para ellos, por ellos y que les indicaba que estaba en ellos pertenecer al lugar que quisieran pertenecer.



De izquierda a derecha los narradores del Monasterio del Rol; Jorge Armando Ibarra Ricalde, Carlos Uribe Villaruel, Fernando Andrade Diaz y Edgar Meritano.


Así, con una victoria más rumbo a la gran celebración rolera, Nuestras Raíces Nuestro Cielo y Monasterio del Rol se despidieron de una sede más en el largo camino que es llevar la experiencia de rol a todos los espacios posibles. Sin fronteras.









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