sábado, 12 de marzo de 2016

Conocí un Master 5: Duelo de magia.



Fue hace ya algunos años. Entonces no jugaba a rol pero vivía con mi hermano, y él invitaba  a sus amigos ñoños a jugar al departamento. Pese que portaban capas en el hombro y sacaban dados extraños realmente no les prestaba atención, y fieles a su papel de ñoños tampoco me miraban si acaso yo los miraba, así que pasaron muchísimas oportunidades para ignorarlos,  pues contrario a la creencia popular, "ataco al orco", y "robo el cadáver" no son precisamente material para interesarse. 

A mi entender eran una tropa de veteranos y solo mi hermano y su novia en turno eran nuevos. Pero un día mientras ponía la televisión para ignorarlos con Sensación de vivir (Beverly Hills 90210 quizá les suene más) invitaron a otro tipo, que para fines prácticos era igual de ñoño, pero que su llegada fue celebrada con entusiasmo, excepto por los dos más viejos, con quienes hostilizó pese que no estaba tan viejo de edad como ellos.  En aquella ocasión Brandon Walsh tenía muchos problemas dignos de atender, pero aún así no pude dejar de oír cuando uno de ellos, Martimar el Arcanista, bastante molesto, retó a duelo de magia al recién llegado.   

Yo quería seguir viendo a los hermanos Welsh, pero fue imposible ignorar el ritual: Sacaron como minis  de papel, mapas, pergaminos, juraron ante un libro y leyeron un papiro en voz alta. Luego, con los dos oponentes en diferentes extremos de la mesa comenzó el duelo.

Eran tiempos de AD&D así que un duelo  de magia se resolvía en los términos del capitulo 5 del High level campaigns, creo que eso basta para decir que tan complicado era el asunto mientras lanzaban hechizos basados en una astucia que los demás parecían no poder descifrar tan rápido, mientras que yo no tenía idea de lo que sucedía, pero que no podía dejar de ver porque con cada movimiento, los dos parecían haber apostado la vida.



Finalmente, tras mucho drama y un millón de explicaciones que no entendí. El recien llegado venció al Arcanista, y para aliviar al pobre diablo abatido por el dolor de perder, su otro compañero retó nuevamente al ganador.

El master, que por la edad y la deferencia que mostraban parecía el más viejo, dijo que era derecho del vencedor no aceptar un segundo duelo, pero aquel lo hizo, así que el solicitante fue quien escogió las reglas, y para sorpresa de todos seleccionó las de Merlin. Por lo que se guardaron todas las cosas del duelo anterior y se sacaron nuevas cosas, juguetitos de mercadillo, cajas, contadores y unos cuantos relojes de arena. Aparentemente el nuevo no conocía esas reglas, así que se le tuvo que explicar y mi hermano actuó como su padrino. Dígase la verdad, estaba emocionada.



Si alguna vez han visto el duelo entre Merlin y Madame Mim de la película de la Espada en la Piedra sabrán como fue, cada mago tomaba la forma de una animal y se vencían con astucia, osea;  ponían los relojes de arena y dejaban en las cajas las figuras de los animales que los magos tomarían para enfrentarse. Usando roleo puro justificaban su pelea en un tiempo máximo y acumulaban puntos. Al llegar a 10 puntos, la mariposa paralizó a la mantis, y puesto en jaque terminó el duelo: victoria para el apadrinado de mi hermano. Llevaba 2 victorias.

Los demás incluida yo estábamos embebidos y celebramos la victoria. Los dos jugadores viejos estaban abatidos y fue el master quien resopló cuando dijo: tomo la prerrogativa de mi mesa. El nuevo se levantó y entendiendo que es prerrogativa del master retar a quien venza a sus jugadores, se levantó aceptando lo que técnicamente no podía rechazar.

El master de la mesa citó el nombre de su master, y el dos veces vencedor el nombre del suyo. La cara del master era como si se hubiera topado con algo muy malo pero no se echó para atrás, pero entonces preguntó, "¿alguna objeción de usar: old school rules?". No hubo ninguna. Así que fueron por EL LIBRO (una pausa que duró casi 30 minutos), se nombraron testigos, se firmaron las hojas y se presentaron según las reglas de etiqueta. Por su lado cada uno ensayó sus movimientos y repasó las complicadas reglas de lo que harían, se saludaron, se levantaron las mangas, y después de eso, sucedieron dos cosas:

Les pedí que me dejaran jugar, no he dejado de hacerlo desde entonces, y jamás me volví a sorprender cuando alguien invocaba un hechizo en mesa. Porque ese dia no eran dos jugadores de rol en duelo de magia, sino dos magos enfrentándose con magia, como sus masters les enseñaron, de la misma forma que sus masters les enseñaron a ellos. 

[Recuerden enviar  sus anécdotas sobre narradores que merecen reconocimiento, háganlo por inbox, sin poner sus nombres, para ver si por ahí "el rol que nos acerca" hace que quien lo vivió los reconozca para que puedan ser homenajeados por los méritos que los distinguen]

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